martes, 21 de junio de 2016

Estar presente...

Rescatémonos a nosotros mismos.

A nadie le gusta un mártir.

¿Cómo nos sentimos cerca de los mártires? ¿Culpables, enojados, atrapados, negativos y ansiosos por escapar?

De alguna manera, muchos de nosotros hemos desarrollado la creencia de que privándonos, no cuidando de nosotros mismos, siendo víctimas y sufriendo sin necesidad conseguiremos lo que deseamos.

Es nuestra labor darnos cuenta de nuestras capacidades, de nuestros puntos fuertes y cuidar de nosotros mismos desarrollándolos y actuando de acuerdo con ellos.

Es nuestra labor percatarnos de nuestro dolor y cansancio y cuidar adecuadamente de nosotros mismos.

Es nuestra labor percatarnos de nuestra privación, también, y empezar a dar pasos para darnos a nosotros mismos abundancia. Esto comienza en nuestro interior, cambiando lo que creemos merecer, renunciando a nuestra privación y tratándonos a nosotros mismos de la manera como merecemos ser tratados.

La vida puede ser dura, en algún tramo del recorrido, pero no tenemos por qué hacerla más difícil descuidándonos a nosotros mismos. No hay gloria en el sufrir, sólo hay sufrimiento. Nuestro dolor no cesará cuando llegue un rescatador (a), sino cuando asumamos la responsabilidad que tenemos hacia nosotros mismos y detengamos nuestro dolor.

Hoy yo seré mi propio (a) RESCATADOR (A). Dejaré de estar esperando a que alguien más resuelva mis asuntos y solucione mis problemas por mí.

Dar poder...

Tú puedes pensar. Tú puedes sentir. Tú puedes resolver tus problemas. Tú te puedes cuidar solo.

Estas palabras con frecuencia me han beneficiado más que el consejo más elaborado y profundo.

Qué fácil es caer en la trampa de dudar de nosotros mismos y de los demás.

Cuando alguien nos cuenta un problema, ¿cuál es nuestra reacción?, ¿creemos que necesitamos resolvérselo a esa persona? ¿creemos que el futuro de esa persona se basa en nuestra habilidad para aconsejarla?

Eso es pararse sobre arenas movedizas, que no es de lo que está hecho el recuperarnos mediante el acompañamiento terapéutico.

Cuando alguien está luchando con un sentimiento, o una ciénaga de sentimientos, ¿cuál es nuestra reacción?, ¿qué la persona nunca sobrevivirá a esa experiencia? ¿qué no está bien que alguien sienta?, ¿qué esa persona no saldrá de esto intacta?

Cuando una persona se enfrenta a la tarea de asumir la responsabilidad de su vida, y sus conductas, ¿ cuál es nuestra respuesta?, ¿qué la persona no puede hacerlo?, ¿qué debo hacerlo yo mismo para salvarla y que no se desvanezca en cenizas?, ¿qué no se desmorone?, ¿qué no fracase?

¿Cuál es nuestra reacción hacia nosotros mismos cuando encontramos un problema, un sentimiento, o cuando enfrentamos el trabajo de asumir la responsabilidad de nosotros mismos?

¿Creemos en nosotros mismos y en los demás? ¿Le concedemos poder a la gente- incluyéndonos a nosotros mismos- y a sus capacidades? ¿o le damos poder al problema, al sentimiento o a la irresponsabilidad?
Podemos aprender a observarnos a nosotros mismos. Podemos aprender a pensar y a considerar nuestra respuesta antes de responder. "Siento mucho que estés teniendo ese problema. Sé que puedes dar con una solución. Parece que tienes por ahí algunos sentimientos. Sé que los sabrás manejar y estarás del otro lado".
Cada uno de nosotros es responsable de si mismo. Eso no significa que los demás no nos importen. No significa que de una manera fría, calculada, le retiremos nuestro apoyo a los otros. Significa que aprendemos a amarnos y a apoyarnos a nosotros mismos de maneras que sí funcionan. Significa ponernos en contacto con amigos que nos aman y nos apoyan de maneras que si funcionan.

Hoy me esforzaré por dar y recibir apoyo que sea puro y conceda poder. Trabajaré por creer en mí mismo y en los demás, y en nuestra mutua capacidad para ser competentes al lidiar con sentimientos, al solucionar problemas y al asumir la responsabilidad de nosotros mismos.


martes, 20 de octubre de 2015

Desapégate con amor

A veces, la gente que amamos hace algo que no nos gusta o que no aprobamos. Reaccionamos. Reaccionan ellos. Antes de que pase mucho tiempo, todos estamos reaccionando unos hacia otros y el problema crece.

¿Cuándo nos desapegamos? Cuando estamos enganchados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando quedamos enganchados en un juego de poder, un intento por controlar o forzar a los demás a que hagan algo que no quieren hacer. Cuando la forma como estamos reaccionando no está ayudando a la otra persona o solucionando el problema. Cuando la forma como ellos están reaccionando nos está lastimando.

Con frecuencia, es tiempo de desapegarnos cuando el desapego parece lo menos probable, o lo menos posible, que podemos hacer. 

El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudarán. 

El siguiente paso es ponernos en paz, centrarnos y restaurar nuestro equilibrio. Da un paseo. Abandona una habitación. Asiste a una reunión de crecimiento personal. Date un largo baño de agua caliente. Llama a un amigo o amiga. Llama a Dios: ora, medita, haz silencio, reflexiona, suelta las emociones negativas. Respira profundamente. Encuentra la paz. De ese lugar de paz, al centrarte, surgirá una respuesta, una solución.

Hoy me desapegaré de resultados y del control en mis relaciones... Confiaré en que las respuestas están cerca.

jueves, 27 de agosto de 2015

Accionando en nuestra Vida...

Negligencia

La negligencia –no actuar en el momento oportuno- es una conducta autoderrotista. Produce ansiedad, culpa, des-armonía y que tengamos una machacona conciencia de la tarea que la vida nos está diciendo que es tiempo de hacer.

No siempre estamos siendo morosos cuando dejamos algo para después.

A veces, hacer algo antes del momento preciso puede ser tan contraproducente como esperar demasiado.

Podemos aprender a discernir la diferencia. Escúchate a ti mismo.
Escucha al universo. ¿A qué se le ha pasado ya el tiempo de que lo hicieras y te está creando ansiedad y te está aguijoneando por dentro?

¿Hay algo en tu vida que estés evitando porque no quieres enfrentarlo? ¿Se está haciendo cada vez más grande la ansiedad por estarlo posponiendo?

A veces, la ira, el miedo o el sentirse impotente puede motivar la negligencia. A veces, la negligencia simplemente se ha convertido en algo habitual.

Confía en ti mismo y escúchate a ti, a tu Guía Interno, o Poder Superior, y al Universo. Vigila los signos y señales. Si es tiempo de hacer algo, hazlo ahora. Si aún no es tiempo, espera hasta que sea el momento oportuno.

Intención:
Me permito tomar consciencia de estar a tiempo y en armonía con mi vida. Solicito a mi Guía Interno me apoye para sintonizarme con el Divino Orden y a la Divina Regulación del Tiempo y a confiar en ellos.



miércoles, 26 de agosto de 2015

El Cuidado de uno mismo...

La idea de darnos a nosotros mismos lo que queremos y necesitamos puede causar confusión, especialmente si hemos pasado muchos años no sabiendo que es BUENO y está BIEN que nos cuidemos a nosotros mismos. Quitar nuestra energía y nuestra concentración de los demás, de sus responsabilidades y poner esa energía sobre nosotros y nuestras responsabilidades es una conducta de recuperación, y mejoría, que se puede adquirir.

La aprendemos a través de estar presente para nosotros en la práctica cotidiana.

Empezamos por relajarnos, respirar profundamente y dejar ir los miedos lo suficiente para sentirnos lo más en paz que podamos.

Luego, nos preguntamos a nosotros mismos: ¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo hoy, o en este momento?

¿Qué necesito y qué quiero hacer?

¿Qué demostraría amor y autorresponsabilidad? ¿Estoy atrapado en la creencia de que los otros son responsables de hacerme feliz, de que son responsables de mí?

Entonces, lo primero que debo hacer es corregir mi sistema de creencias. Yo soy responsable de mí mismo.

¿Me siento ansioso y preocupado por una responsabilidad que he estado descuidando? Entonces, tal vez necesito dejar ir mi pasividad o estancamiento, llenarme de fuerza, voluntad y confianza en mí para luego atender esa responsabilidad.

¿Me siento abrumado, fuera de control? Quizás necesite volver a repasar mis acuerdos, lista de objetivos, conversar con un Mentor (Terapeuta) para centrarme en mi decisión de avanzar y crecer...

¿He estado trabajando demasiado? Tal vez lo que necesite hacer sea darme un descanso y hacer algo divertido.

¿He estado descuidando mi trabajo o mis tareas cotidianas? Entonces, tal vez lo que necesite hacer es volver a mi rutina.

No hay una receta, una fórmula, una guía para el cuidado de uno mismo. Cada uno de nosotros tiene una guía, y esa guía está en nuestro interior

Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué necesito hacer para cuidar amorosa, responsablemente de mí mismo? Luego, necesitamos escuchar la respuesta. Cuidar de uno mismo no es tan difícil. La parte más desafiante está en confiar en la respuesta, y en tener el valor de actuar conforme a ella una vez que la hemos escuchado.

Intención para Hoy:
Me concentraré en cuidar de mí mismo. Confiaré en mí mismo, de modo que pongámonos en primer lugar en la lista.






viernes, 7 de agosto de 2015

Cultivando relaciones...

Ignorar completamente nuestra individualidad es como ser expulsadas de la vida, como ser apagadas de la misma forma en que se apaga una vela.
Evelyn Scout.

Necesitamos saber que somos importantes en esta vida. 

Necesitamos pruebas de que los demás son conscientes de nuestra presencia. Por ello, podemos estar seguros de que los otros necesitan la misma atención de nuestra parte. Cuando brindamos nuestra atención, la recibimos. Así, el hecho de darla a algún alma que esté buscándola satisface también nuestra necesidad de recibirla.

El reconocimiento respetuoso de la presencia de otra persona la bendice a ella, a nosotras y fortalece nuestra dimensión espiritual. Y cada vez que elogiamos a alguien manifestándole nuestro reconocimiento, nos ayudamos mutuamente a crecer en formas importantes.

En ocasiones no estamos seguros de qué es lo que podemos ofrecer a nuestros amigos, nuestros familiares o nuestros compañeros de trabajo. Quizás nos desconcierte ignorar por qué nos encontramos en ciertas circunstancias, pero es muy posible que las personas con las que nos relacionamos regularmente necesiten algo que podemos darles, así como es probable que nosotros necesitemos lo que ellas pueden brindarnos. Por ello, podemos comenzar por dedicar toda nuestra atención a las personas que se crucen en nuestro camino. 

Para percibir el mensaje que otra alma quizás esté enviando a la nuestra, debemos escuchar cuidadosamente y observar con atención.

Hoy: Seré consciente de las personas que me rodean.
Debo reconocerlas y agradecerles todo lo que me ofrecen.



domingo, 2 de agosto de 2015

CRECIENDO...

No digas GRACIAS hasta que lo SIENTAS...

Dale gracias a Dios, a la vida y al universo por todas las personas y las cosas que te han sido enviadas.

La gratitud nos abre a la plenitud de la vida. Convierte lo que tenemos en suficiente, y más. Convierte la negación en aceptación, el caos en orden, la confusión en Claridad. Puede convertir una comida en un Festín, una casa en un Hogar, un extraño en un Amigo.

Convertir los problemas en Regalos, los fracasos en Éxitos, lo inesperado en el momento preciso y los errores en sucesos importantes. Puede convertir una existencia en una vida verdadera, y situaciones sin conexión entre sí en importantes y benéficas Lecciones. La gratitud le da SENTIDO a nuestro pasado, nos trae PAZ para HOY y crea una visión del MAÑANA.

La gratitud CORRIGE las cosas.

La gratitud convierte la energía negativa en energía POSITIVA.

No hay situación o circunstancia tan pequeña o tan grande que no sea susceptible al poder de la gratitud. Podemos empezar por quiénes somos y por lo que tenemos hoy, aplicar gratitud y, luego, dejar que obre su MISTICISMO. No digas gracias hasta que lo sientas. Si lo dices durante el tiempo suficiente, llegarás a Creerlo.

Recordatorio para Hoy:
Haré brillar la luz transformadora de la Gratitud en TODAS las circunstancias de mi vida.




viernes, 31 de julio de 2015

Dinámica en el Amar

El amor no permanece inmóvil como una piedra, sino que debe ser elaborado como un ladrillo; debe ser reconstruido y renovado todo el tiempo.
Ursula K. LeGuin


Nos encanta ser amad@s; nos encanta ser abrazad@s; nos encanta ser acariciad@s. También nos encanta mostrar nuestro aprecio. Y nos encanta saber que hemos sido escuchad@s. Los amigos, las parejas, los hijos que forman parte de nuestra vida desean lo mismo de nosotr@s. El amor necesita atención como un jardín necesita agua, sol y limpieza para crecer. Para convertirnos en SERES plenos y sanos necesitamos una delicada alimentación. Y también necesitamos dar lo que recibimos. Aquellos a quienes alimentemos favorecerán nuestro crecimiento.

El amor es dinámico y no estático. Cambia permanentemente y transforma siempre aquello a lo que rodea. Elegir CRECER -mediante un programa, grupos, terapia o simplemente practicar un camino espiritual- es ACEPTAR el hecho de compartirnos a nosotr@s mismas y de expresar abiertamente nuestro amor, el cual es profundamente evidente a todos pues nos cuidamos, bien tratamos y bien tratamos a los demás y es visible que hemos cambiado. 

Nuestra presencia transforma a las demás. Hemos aprendido a dar y recibir amor. Pero lo mejor es que hemos aprendido que merecemos ser amadas.

Recordatorio:
Hoy miraré a las personas que me rodean y tendré presente que mi crecimiento y el de ellas depende de amar y ser amadas.
Tenderé mis manos. Puedo construir de nuevo el amor.




jueves, 23 de julio de 2015

Dejar de forzar...

Deja de tratar que suceda algo.

Deja de hacer tanto si estás desgastado o con ello no estás logrando los resultados deseados. Deja de pensar tanto en ello, de preocuparte por ello. Deja de estar tratando de forzar, de manipular, de obligar o de hacer que SUCEDA. Hacer que sucedan las cosas es controlar y sobrepasamos los límites de hacer la parte que nos toca y nos embarcamos en una conducta coercitiva al generar expectativas en demasía y pretender manipular los resultados idealizados.

Es posible tomar una acción positiva para ayudar a que sucedan las cosas, con armonía y en paz. Podemos hacer nuestra parte relajadamente, luego dejemos ir. Si es necesario obliguémonos a soltar. Poner tanta energía en dejarlo ir como la hemos puesto en tratar de controlar/manipular.

Obtendremos mejores resultados pues controlar es autoderrotista. No funciona. Al ofrecernos demasiado para hacer que suceda algo podemos estar impidiendo que ocurra.

Puede que no suceda. Puede ser que ocurra de la manera como nosotros queríamos y esperábamos. Pero nuestra conducta controladora tampoco hubiera logrado que sucediera.

Aprender a dejar que las cosas sucedan, porque ocurrirán de todas maneras. Y mientras esperamos a ver qué sucede, estaremos más felices y también lo estarán quienes nos rodean.

Recordatorio para Hoy:
Dejaré de forzar a que sucedan las cosas. En vez de ello, permitiré que las cosas ocurran de manera natural. Si me sorprendo tratando de forzar eventos o de controlar a la gente, me detendré y descubriré una manera de desapegarme.



lunes, 25 de mayo de 2015

Reforzando el Amor propio...

Amémonos a nosotros mismos incondicionalmente...

Ámate a ti mismo para curarte y hacerte una buena vida propia.

Ámate a ti mismo teniendo relaciones que te funcionen a ti y a las otras personas. Ámate a ti mismo para tener paz, felicidad, alegría y éxito.

Ámate a ti mismo para darte todo lo que siempre quisiste.

Podemos dejar de tratarnos a nosotros mismos en la forma como otros nos trataron, si es que se comportaron de una manera menos que sana, menos que deseable. Si hemos aprendido a vernos a nosotros mismos en forma crítica, condicional, devaluada y punitiva, es tiempo de parar. Otras personas nos trataron de esa manera, pero es aún peor tratarnos así ahora a nosotros mismos.

Amarnos a nosotros mismos nos puede parecer extraño, incluso tonto a veces. La gente puede acusarnos de estar siendo egoístas. No tenemos por qué creerles.

La gente que se ama a sí misma es realmente capaz de amar a los demás y de dejar que los otros le amen. La gente que se ama a sí misma y que se tiene en alta estima es la que da más, la que contribuye más, la que más ama.

¿Cómo nos amamos a nosotros mismos? Forzándonos a hacerlo, al principio. Fingiéndolo si es necesario. Actuando "como sí". Trabajando tan duro por amarnos y gustarnos como hemos trabajado por no gustarnos o gustarle a otros. Explora lo que significa amarte a ti mismo.

Haz cosas por ti mismo que reflejen un amor propio compasivo, cariñoso, generoso y presente.

Ama todo lo tuyo, pasado, presente y futuro. Perdónate tan pronto y tan frecuentemente como sea necesario. Date ánimos. Halágate tú mismo.

Si pensamos y creemos ideas negativas, saquémoslas a la luz pronta y honestamente, para que podamos reemplazar esas creencias por otras mejores.

Date palmaditas en la espalda cuando sea necesario. Disciplínate a ti mismo cuando sea necesario. Pide ayuda, pide tiempo; pide lo que necesites.

A veces, date tus gustos. No te trates a ti mismo como a una mula de carga, siempre tirando más duro. Aprende a ser bueno contigo mismo.

Elige conductas que tengan consecuencias preferibles, tratarte bien es una de ellas.

Aprende a detener tu dolor, aunque eso signifique tomar decisiones difíciles. No te prives innecesariamente. A veces, date a ti mismo lo que quieras, simplemente por que quieres.
Deja de estarte explicando y justificando. Cuando cometas errores, déjalos ir. Aprendemos, crecemos y aprendemos algo más. Y a través de todo ello, nos amamos a nosotros mismos.

Trabajamos en ello y luego trabajamos más en ello. Un día nos despertaremos, nos veremos en el espejo y descubriremos que amarnos a nosotros mismos se ha hecho algo habitual. 

Date el permiso de SER una persona que da y recibe amor, porque esa persona se ama a sí misma. El amor propio tomará las riendas y se convertirá en una fuerza directriz en nuestra vida.

Para apoyarme:
Hoy trabajaré en amarme a mí mismo. Trabajaré tan duro por amarme a mí mismo como he trabajado para no gustar a otros. Me apoyo en mí, y en mi Guía Interno, o Dios según mi propia creencia, para dejar ir el odio de mí mismo y las conductas que reflejan que no me gusto a mí; para remplazarlas con conductas que reflejan el amor por mí. Hoy, tomo consciencia y opto por tenerme en alta estima. Y a saber que soy digno de ser amado y capaz de dar y recibir amor.



jueves, 9 de abril de 2015

Validando aspectos del Dar y Recibir...

Dar

Aprender a dar sanamente puede ser un reto. Muchos de nosotros nos embarcamos en dar de forma compulsiva, actos "caritativos" motivados por sentimientos no caritativos de culpa, vergüenza, obligación, lastima y superioridad moral.

Ahora entendemos que ser "nanas" de los demás y dar en forma compulsiva no funciona. Nos sale el tiro por la culata.
Cuidar desmedidamente a los demás hace que nos sigamos sintiendo víctimas.

Muchos de nosotros dimos demasiado, pensando que estábamos haciendo bien las cosas; y luego nos confundimos porque nuestra vida y nuestras relaciones no estaban funcionando. Muchos de nosotros dimos tanto y durante tanto tiempo, pensando que estábamos haciendo bien, en correspondencia con valores familiares, sociales y religiosos, que luego al mirar profundamente, en el proceso de acompañarnos, en terapia NOS NEGAMOS A DAR, a querer o a amar durante un tiempo.

Eso está bien. Tal vez necesitábamos un descanso. Pero dar sanamente es parte de vivir sanamente.

La meta en el crecimiento personal es el EQUILIBRIO, una actitud subyacente de respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.

La meta es elegir lo que queremos dar, a quién, cuándo y cuánto.

La meta es dar y no sentirnos victimados porque damos. 

¿Estamos dando porque queremos hacerlo o porque es nuestra responsabilidad? ¿O estamos dando porque nos sentimos obligados, culpables, avergonzados o superiores?

¿Estamos dando porque nos da miedo decir no?

¿Resultan útiles las maneras como tratamos de ayudar a la gente, o le impiden a los demás afrontar sus verdaderas responsabilidades?

¿Estamos dando para caerle bien a la gente o para que se sienta obligada hacia nosotros?

¿Estamos dando para probar que somos valiosos?

¿O estamos dando porque queremos dar y porque nos sentimos bien al hacerlo?. Crecer -emocional, mental y espiritualmente- incluye un ciclo de dar y recibir. Mantiene una sana energía fluyendo entre nosotros, aquello que consideramos nos guía y sostiene y los demás.

Aprender a dar de manera sana lleva su tiempo. Lleva su tiempo aprender a recibir. Sé paciente. El equilibrio vendrá.
Pido asistencia a mi Guía Interno (Poder Superior a mí o Dios) para reconocer HOY mis motivos para DAR.



sábado, 4 de abril de 2015

Apoyándonos...

Aceptación

Ríndete al momento. 
Remóntate sobre él, por todo lo que esto vale la pena. 
Lánzate sobre él. Deja de resistirte.

"Gran parte de nuestra angustia se crea cuando nos estamos resistiendo. Es posible sentir gran alivio, consuelo y cambio cuando aceptamos, cuando simplemente aceptamos.

Perdemos nuestro tiempo, desperdiciamos nuestra energía y hacemos más difíciles las cosas al resistir, reprimir y negar. El reprimir nuestros pensamientos no hará que éstos desaparezcan. Reprimir un pensamiento ya formado no nos hará una persona mejor. Piénsalo. Deja que se haga realidad. Luego, libérate de él. Un pensamiento no es para siempre. Si no nos gusta, podemos cambiarlo.

Pero para hacerlo, debemos aceptar el primer pensamiento y liberarnos de él.

La resistencia y la represión no cambiará nada. Nos podrán en guerra con nuestros pensamientos.

Nos hacemos la vida más difícil al resistir y reprimir nuestros sentimientos. No importa cuán oscuro, cuán incómodos, cuán injustificados, cuán sorprendentes, cuan “inadecuados” consideremos que sean nuestros sentimientos, resistirnos y reprimirlos no nos librará de ellos. Hacerlo los empeorará. Se moverán en torbellino en nuestro interior, nos atormentarán, nos enfermarán, harán que nos duela el cuerpo, nos obligarán a hacer cosas compulsivas, nos mantendrán despiertos o nos podrán a dormir.

En el análisis final, lo único que se nos pide hacer es aceptar nuestros sentimientos sintiéndolos y diciendo: “Si, esto es lo que siento”.

Los sentimientos son para el momento presente. Cuanto más rápido aceptemos un sentimiento, más pronto nos moveremos al siguiente.

Resistir o reprimir pensamientos y sentimientos no nos hará cambiar ni convertirnos en la persona que queremos ser o que pensamos que deberíamos ser. Nos pone en resistencia con la realidad. Nos hace reprimidos. A veces nos deprime.

Resistirnos a los eventos o a las circunstancias de nuestra vida no cambia las cosas, no importa qué indeseables puedan ser los eventos o las circunstancias.

La aceptación nos convierte en la persona que somos y que queremos ser. La aceptación les da poder a los eventos y a las circunstancias para que se conviertan en lo mejor.

¿Qué hacemos si estamos resistiéndonos en una guerra sin cuartel contra alguna realidad en nuestra vida? Aceptar nuestra resistencia puede ayudarnos, también, a superarla.

Aceptación no significa que estemos dando nuestra aprobación. No significa que nos sometamos a la voluntad y a los planes de otro. No significa compromiso. No es para siempre. Es para el momento presente. La aceptación no hace las cosas más difíciles. Las hace más fáciles. La aceptación no significa que aceptemos el abuso o el maltrato; no significa que renunciemos a nosotros mismos, a nuestros límites, esperanza, sueños, deseos o necesidades. Significa que aceptemos lo que es, para que sepamos qué hacer para cuidar de nosotros mismos y qué límites necesitamos fijar. Significa que aceptamos lo que hay, y quienes somos, en el momento presente, para que estemos libres de cambiar y de crecer.

La aceptación y el sometimiento nos lleva hacia delante en este viaje. La fuerza no funciona.

La aceptación y el sometimiento, dos conceptos que lastiman más antes de practicarlos."


Para Meditar: 
Hoy practicaré aceptarme a mí mismo/a y a mis circunstancias actuales. Empezaré a ver y a confiar en lo mística que ES la ACEPTACIÓN y lo que puede traer a mi vida y a mi crecimiento personal.

Melody Beattie



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Lecciones...

Hoy aprenderemos sólo las lecciones que en este momento son importantes para nuestra vida. Así como aquello que necesitábamos y para lo cual estuvimos preparadas el día de ayer vino a nosotr@s precisamente en ese día, y el mañana repetirá el mismo esquema. Si nos preocupamos por cualquier otro momento que no sea el presente, no reaccionaremos “cuando el maestro aparezca”.

Es posible que aún luchemos por aferrarnos a los problemas del pasado. O quizás tratemos de ver hacia el futuro lejano. Pero estamos aprendiendo que hay un momento adecuado para todo crecimiento y para toda experiencia. Y que ese momento puede no coincidir con nuestros horarios. Lo que no cruce hoy por nuestro camino vendrá en el momento apropiado. 

Cada día recibiremos sólo aquello que necesitemos. No tenemos por qué preocuparnos por el futuro. Este nos ofrecerá lo que nos corresponda en su momento, pero no lo hará sino hasta que hayamos experimentado estas veinticuatro horas que nos esperan.

Reflexión para Hoy:
Cada día hay maravillas y alegrías esperándome.
El crecimiento que experimento es justo lo que necesito
en este momento. Soy un (a) alumn@ cuyo maestro aparecerá.